jueves, 5 de enero de 2012

la mantarraya

Su reproducción es muy similar a la de algunos tiburones. El macho dispone de dos órganos transmisores de esperma llamado claspers, que se desarrollan a lo largo de la parte interior pélvica; cada uno tiene un conducto a través del cual el esperma se transfiere a la hembra, dónde se produce la fertilización.
Durante el cortejo, uno o más machos persiguen a la hembra. Al final, el macho ganador agarra una de las aletas de la hembra entre sus dientes y presiona su vientre contra el de ella, flexiona uno de sus claspers y lo introduce en la abertura de la hembra. La copulación dura alrededor de noventa segundos.
Al ser ovovivípara, los huevos fertilizados permanecen dentro de la hembra, por un tiempo desconocido pero que se estima que puede ser entre 9 y 12 meses o más. Suelen tener una o dos crías pero se desconoce cuándo y dónde las paren, aunque los pocos registros que existen al respecto indican que lo hacen en aguas poco profundas y que las crías miden entre 1,2 y 1,5 m al nacer. Entre cada embarazo se toman un año de descanso para recuperar fuerzas. Se estima que pueden vivir unos 25 años o más.
Dada la naturaleza dispersa de su principal alimento, el plancton, es bastante probable que emigren, pero a dónde y cuándo es algo que se desconoce y que actualmente se está estudiando marcando algunos especímenes con etiquetas o por telemetría sónica.
Además del hombre, sus depredadores suelen ser los grandes tiburones que habitan en aguas templadas, como es el caso del tiburón tigre.
Uno de los datos más curiosos es el hecho que las rayas de aguijón son vivíparas y las crías ya nacen dotadas de aguijón y veneno. Pero entonces... ¿cómo evitar que al momento del nacimiento las crías claven el aguijón en el oviducto de su madre?... La naturaleza es sabia, por lo que dotó a estos animales de una curiosa solución: al nacer, el aguijón de las crías tiene la consistencia y la flexibilidad del papel por lo que no puede clavarse y se endurece al contacto con el agua.Más allá de lo que se cree, el aguijón es un arma defensiva que el animal emplea sólo cuando se siente atacado. En el caso de los seres humanos el veneno no llega a ser mortal. El uso del aguijón de la raya como punta de flecha o lanza fue muy difundido entre las tribus costeras de la antigüedad y ya se lo menciona en la mitología griega como un arma sumamente peligrosa.
Existe un debate abierto acerca de si es apropiado o no agarrarse a ellas para ser arrastrados bajo el agua ya que esto puede dañar su capa mucosa que la protege de infecciones, además de que es imprevisible la reacción del animal al contacto con el hombre.
Como animal comedor de plancton, es sumamente lento. Esto hace que los buzos lo alcancen con facilidad. Entre las décadas del '30 y '50 los cazadores submarinos consideraban a la mantarraya una presa excepcional.
En algunas localidades de Centroamérica y el Pacífico se comercializa y consume, principalmente salada. Su carne es muy apreciada por su excelente sabor, llegando a ser una delicatessen en Filipinas. También es muy apreciada por su piel y un rico aceite que se extrae de su hígado.

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